jueves, 26 de julio de 2012

Cesárea VS Parto Normal (Parte II)

Ahi estaba mi esposito, esperando para entrar a la sala. No pensamos que Gabriel fuera a nacer ese sábado y no teniamos la cámara con la pila cargada y el celular de mi esposito ya casi tenía la pila en out... Pero yo en esa sala de operaciones ni pensaba ya en eso. Sentía como me abrian, los doctores ponian música y hablaban de sus cosas personales. Sólo recuerdo el momento cuando el obstetra dijo: llamen al papá y al minuto oí llorar a mi bebé... La primera respiración y llanto de mi bebé, se me nubló todo y empecé a llorar, pedía a voz baja que me enseñaran a mi bebé. A los pocos minutos se asomó a mi lado a mi esposito, para decirme que Gabriel estaba bien y sanito, que no pasó nada, yo sólo le dije, quiero verlo, quiero verlo. Al segundo apareció una enfermera con mi bebé, me lo puso al ladito de mi cara solamente y me dijo dale un besito y zaz se lo llevaron. Mi momento soñado no fue como tal, no pude abrazar a mi bebé recién nacido
El momento más humano para una madre, para una mujer, los protocolos clínicos lo eliminan. Ahí quedé solita luego, mientras me "cerraban" de nuevo y luego a la sala de recuperación, que se me hizo eterna, sólo llorando y pensando en mi bebé.

Luego a la habitación, sin mi bebé aún, mi mamá (mi papi estaba de viaje justo ese día), mi hermano, mis suegros, todo el mundo felicitandome y hablándome, no se porque, pero yo me sentía en el limbo, en otro mundo, cuando vi a mi mamá solo sentía ganas de llorar más el dolor que empecé a sentir por la herida que despertaba y nuevamente, sólo pensaba en mi bebé. Me ponen en la cama y al rato me traen a mi hijito querido, con todo el gentío en la habitación, nuestro reencuentro no fue tan íntimo como pensé, al igual que el momento de la primera lactancia (pero eso es tema para otro post).

Hoy en día no entiendo como hay mujeres que prefieren una cesárea, el momento de recibir a mi bebé, el más hermoso de mi vida, estuvo marcado por mucho dolor, no podia cargarlo como quería y para colmo llena de gases. Sentarme era un suplicio, ni que decir el momento que me hicieron caminar. El parto es un dolor y ya, y ahi estaba yo con un dolor que iba a durar varias semanas. Cuando tenía 13 semanas de embarazo caí con bronquitis, estuve 4 dias hospitalizada y aburrida en la clínica, naaadie fue a visitarme (sólo mis suegros). Pero ahora toda mi familia feliz por la llegada del nuevo miembro, fue a verme, justo cuando yo lo que queria era tranquilidad e intimidad para superar mi dolor y estar con mi bebé, sólo en 2 días que los médicos dan para recuperarse de la cesárea en la clínica. Sé muy bien que la intención de mi familia era la mejor, ya hacia tiempo que no había un bebé en la familia, sólo que mis dolores no permitían que yo tuviera una mejor disposición.

Mi mamá se molestó un poco por mi actitud, si estaba feliz, cómo no estarlo, mi bebé estaba ya con nosotros, es más hermoso de lo que soñé, pero la verdad sentía mucho dolor e impotencia para atender gente, ni ir al baño podia hacer sola. Mi esposito con muuucha paciencia me soportó esos 2 dias y noches en la clínica, en los cuales no descansé mucho por lo gases horribles (y las visitas) y yo pidiendo a la enfermeritas rídículas que estaban de guardia ese fin de semana que por favor me ayudaran a apaciguar el dolor. Sólo una, la última noche entendió que me sentia mál y me colocó un edema que me ayudó a librarme de los gases malucos, ahora sólo tenia que soportar la molestia de la herida, eso fue un lunes, ya todos trabajaban y la tranquilidad reinó para esperar el alta y llevarme a mi bebé a la casita.

Hoy me miro en el espejo y veo mi cicatriz, por donde en realidad salió mi bebé. No le tengo mucho aprecio jejeje y estoy aqui estoy narrando mi experiencia de la cesárea, drenando todo lo que he pensado estos dos meses sobre ella. Por su puesto al llegar a casita el dolor de la operación seguía y tuve que soportarlo casi un mes más, ya hoy casi no molesta, aunque queda una insensibilidad rara cerca de la herida, el doctor me dijo que iba a durar como 6 meses más esa sensación :(, todavía no puedo hacer ejercicios para librarme de la pancita que me quedó, parezco embarazada de 3 meses jejejeje. Lo gratificante es ver a mi bebito crecer sanito y hermosísimo.

Si alguna mujer asustada por parir lee esto, espero la ayude para entender que lo natural es lo mejor, Dios no puso a parir, es lo más saludable para la mujer. Yo no pude vivir esa experiencia natural, pero si mis palabras ayudan para que más mujeres den a luz por parto normal, sentiré que aporto un granito de arena! 


Cesárea vs Parto Normal (Parte I)

Cuando se me ocurrió la idea de iniciar un blog, en realidad fue para contar mi experiencia dando a luz por parto normal en Venezuela. Algo que muchas mujeres de mi país no quieren vivir, por terror al "dolor y sufrimiento" y de una le dicen a sus obstetras que quieren cesárea. Y así mismo , muchos doctores programan cesáreas, para agilizar sus citas y sus "ganancias".

Cuando salí embarazada, mi mayor ilusión era parir a mi bebé, sentir la misma experiencia que tuvo mi madre al tenerme, nunca ví ese momento como algo de sufrimiento, sabía que podía doler, pero mi mamá siempre me decia es un dolor que pasa en lo que ves nacer a tu hijo. Así que día día de mi barriguita, fue recreando ese momento en mi mente. Me visualizaba tranquila, con mi esposo nervioso tomando mi mano, diciéndome que todo iba a pasar :) y luego mi bebé en mis brazos... Muy lindo verdad...

Inicié mi curso prenatal, con una psicóloga maravillosa, que me hizo visualizar con más amor el momento de tener a mi bebito, me llené de más energías y cuando en el trabajo me decian que estaba loca por tener a mi bebe de manera natural, que para qué queria sufrir, simplemente reía, ya no quería seguir discutiendo, hasta hubo comentarios de que si paría iba a quedar muy ancha "ahí" y que luego mi esposo ya no iba a querer estar conmigo jajajaja. Comentarios de gente que ha estudiado toooda su vida y son profesionales jejejejejeje. Todavía me sigo riendo.

Mi obstetra siempre me dijo que es partidiario de los partos normales, pero que el eválua la condición y si no podía parir, no me iba a someter a horas de dolor para mi y al bebé, yo simplemente pensaba si mi mamá parió dos veces, yo también puedo. Llegaron las 37 semanas y llegó el momento de la evaluación, el esperando tacto, y auchh que dólor con esa exploración, yo simplemente pensé en ese momento, que era por incomodidad y por la presión de mi barrigota, pero llegarón las temidas palabras de mi doctor: "Tienes la pelvis muy estrecha, vas a sufrir mucho pariendo y yo no te voy a someter a eso".... Un balde de agua fría cayó sobre mi, yo pelvis estrecha, cuando soy una mujer de caderas anchas y un poquito pasada de peso, como que no puedo parir... Mi doctor se dió cuenta y me dijo los pros y la seguridad de la cesárea y decía mil veces, no te voy a someter a un sufrimiento de horas cuando al final vamos a tener que recurrir a una cesárea. Mi esposo me apoyaba muchísimo en tener a nuestro hijo de manera natural y salimos tristes de esa consulta. El doctor quería programar la cesárea para el 17 de mayo, por lo menos logramos convencerlo que de mi bebé decidiera el día, yo quería por lo menos sentir mis contracciones y tratar de tener mi cesárea por lo menos lo más "natural" posible.
Saliendo de la clínica llamé a la instructora del curso, ella me inspiró a seguir, que pensara que si iba a poder parir y que caminara mucho, y así lo hice.

Lo que más recuerdo del curso, fue que nos dijeron que se aprobaba mucho una cesárea en casos de preclampsia y cuando el bebé se hace popó adentro. El universo conspiró para que yo aceptara mi cesárea, porque el 19 de mayo, mi bebé no se aguantó y se hizo "tinta" dentro de mi jejejeje. Ese día sentí un líquido, que en ningun momento fue transparente o amarilloso, era verde. Mi mamá me habia comentado del caso de una amiga, y de una supe que mi bebé se había hecho popó, un sábado a las 7 am, Dios me dió mucha serenidad, sentía como salía ese líquido, desperté a mi esposo y llamé a mi doctor, él en ningun momento me dijo que mi bebé corría peligro, seguramente para no asustarme, sólo me dijo que me fuera a la Clínica, pero que lamentablemente el no podía estar porque justamente ese día estaba fuera de Caracas con su familia... eso si me asustó, ahora me iba atender un doctor que no conocía... Así nos fuimos a la clínica que gracias a Dios, nos queda a 5 minutos de nuestra casa. Llegamos y yo me fui tranquila caminando a la unidad de maternidad, mientras mi esposo estacionaba el carro. En la entrada de la clínica me obligaron a sentarme en una silla de ruedas jejeje, las odio, pero bueno, protocolo que cumplir, y me llevaron a la unidad de maternidad, donde ya mi doctor había informado que yo iba de urgencias y me estaban esperando. Fue una muchacha joven la que me atendió, pero nunca voy a olvidar el tacto horrible que me hizo, no hubo nada de delicadeza, me ocasionó un dolor terrible, la enfermera sólo me tomaba mi mano y me miraba cuando yo gritaba del dolor, fueron 5 minutos terribles. De una me dice que tengo ya líquido meconial y que me tienen que hacer mi cesárea de urgencias, llaman a mi esposo le informan todo y que vaya a "admisión", mientras a mi me preparan para la operación. Yo sólo me encomendé a la Virgen y le pedía por mi bebé.
El anestesiólogo fue la persona más simpática en todo momento, me hacia sentir tranquila, me puso la anestesia sin que yo me diera cuenta y me hablaba de todo lo que iba  pasando, recuerdo que me decía que la cesárea era como ir al dentista, que no me iba a doler pero iba a sentir que me tocaban por dentro jejeje y la verdad así fue. Me sentia indefensa, con la cortina que tapaba lo que los doctores y lo que me hacían, antes de que me abrieran vi a mi esposito de lejos cambiandose la ropa y lanzandome besitos...
 

miércoles, 25 de julio de 2012

Ya son dos meses!


Siendo mamá de Gabriel, me ha sido difícil en escribir más a menudo y la verdad admiro a otras mamás bloggueras que escriben tanto y tan bonito (me da un poquito de envidia jejeje), pero aquí estoy aprovechando una tarde de “tranquilidad”, claro está mi maravillosa mami ayudándome con mi “jefecito” :)

Ya mi Gabriel tiene 2 meses, y he sentido que ya me siento más tranquila jejeje. Creo que ya me estoy acostumbrando a no dormir y de dejar todo lo que hago a medias, aunque muchas veces ni siquiera empiezo jejeje. Pero aquí voy.

Debo confesar que admiro a todas mis amigas fuera de Venezuela, que han tenidos a sus bebés y han tenido que esperar para la esperada ayuda de mamá, algunas ni las han tenido. Yo siento que sin mi mamá estos 2 meses, no sería una mamá decente para mi Gabriel jeje. Todavía siento que no soy capaz de prepararme una arepa decente. Sin mi mami linda, mi esposito y yo estuviéramos en un grado de desnutrición alto.

En realidad no se si soy mamá gallina, me cuesta estar sin mi bebé y el sin mí, hasta para ir al baño quiero tenerlo a la vista y el a mí jejeje. Las abuelas de la vieja época, de seguro me criticarán y dirán que estoy “malcriando” a mi bebé, de hecho mi esposo me ha dicho que Gabriel esta “mameco”, ni les cuento la mirada que le devuelvo a mi esposito cuando dice eso, en realidad creo que lo que está es celoso de lo unidos que somos mi bebé y yo.

Pero cómo no estar pegada cada minuto del día a este pedacito de mí, fueron 38 semanas él y yo juntitos, el feliz dentro de mi, comiendo a gusto, sin frío y sin cambios de pañales y yo feliz sintiendo esa pequeñita vida dentro de mí. Ese vínculo sigue intacto, la felicidad de mi bebé cuando lo pongo en mi pechito no tiene límites. Ahora ya entiendo porque no quiere dormir boca arriba (para vivir con mas nervios jeje), sus tres primeras semanas, entre el cansancio de mami y papi y de seguir mi instinto, Gabriel dormía plácidamente sobre mi pecho, calmándose con el latido de mi corazón, y así se acostumbró a dormir. Cuando empezamos a pasarlo al moisés y ponerlo boca arriba o de ladito, no duraba más de 30 min sin llorar y lograr colapsar mis nervios y de nuevo al pechito de mami. Mami dormía un poco más así, pero no muy cómoda.

Luego de varios intentos, de tratar de que durmiera como tamalito, de ponerle almohaditas en la espaldita, rollitos de cobijas, pues nada tuvo éxito, para lograr que durmiera 2 o 3 horas seguidas sólo se conseguía colocándolo boca abajo. Papá sonríe hoy porque duerme más, pero mamá gallina ahora tiene el sentido auditivo más desarrollado y vive con el fantasma de la muerte súbita cada noche que mira dormir plácidamente a su retoño.

Intentamos el colecho, pero nuestra cama se hizo pequeña de repente, además de que papá cuando duerme se quiere agarrar toda la cama jejeje. Así que ni modo, Gabriel descansa boca abajo, eso si, mamá pasa por lo menos una hora con el dormido encima, para evitar un reflujo y luego cuando ya está profundo, a la camita. A veces me siento una mamá terrible haciendo esto, después que pasé todo el embarazo leyendo sobre las mejores prácticas y sobre lo que no hay que hacer y mi bebé justo quiere hacer lo que ella tanto evitó jejeje. Pero bueno ahí vamos, Gabriel cada día es un bebé más fuerte y bello, ya reconoce los juguetes de su silla mecedora y se rié, se rié conmigo cada mañana cuando pasa 4 horas dormido sin verme, reconoce a su abuelita, que viene paciente todos los días a ayudarme y empieza a reír con papi.

¡Es asombroso como una pequeña sonrisa te llega al alma!
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